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Redundancia en sistemas de protección anticaídas

Redundancia en sistemas de protección anticaídas: ¿Por qué basta un punto de conexión cuando progreso por una línea de vida y en trabajos verticales hacen falta dos?

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Redundancia en sistemas de protección anti caídas

Redundancia en sistemas de protección anticaídas: ¿Por qué es suficiente un punto de anclaje cuando progreso por una línea de vida y en trabajos verticales hacen falta dos? ¿Puedo utilizar dos absorbedores en paralelo? ¿Por qué ahora es “obligatorio” usar dos placas multianclaje? 

Respondemos a estas y otras preguntas sobre el principio de redundancia.

¿Qué es un sistema de protección anticaídas?

Cuando hablamos de sistemas de protección anti caídas la redundancia se refiere al uso de sistemas, equipos o dispositivos complementarios a otros sistemas, equipos o dispositivos y cuya funcionalidad es garantizar la seguridad del grupo en el caso de fallo del sistema principal.

¿Por qué debería usarse?

La redundancia en sistemas de protección anti caídas se justifica primordialmente por dos motivos :

  • Fallo del material
  • Error humano

El primer fundamento responde a el interrogante “Qué sucedería si de pronto fallase ese mosquetón/anclaje/cuerda/etcétera ?”. La contestación es simple : fallaría el sistema de seguridad. Ahora bien , más allá de que el fallo del material ha de ser siempre y en todo momento una posibilidad que ha de ser contemplada, es importante matizar que esto muy pocas veces sucede por llevarlo al límite de su resistencia o por un defecto de fabricación sino más bien por un empleo inadecuado o imprudente por parte del usuario.

Lo que nos transporta al segundo fundamento : el error humano:

Una cuerda no parte repentinamente , pero puede fallar por haber sido sometida a carga estando apoyada sobre una área cortante /abrasiva.
Un mosquetón en buenas condiciones no se rompe cuando se le aplica una carga de trabajo segura (o sea , contemplada por el desarrollador ) pero puede fallar si hace palanca contra un borde.
Un anclaje químico recién instalado no falla por rotura del tensor sino más bien por haber sido instalado incorrectamente (sustrato inadecuado , falta de limpieza, pasta química caducada, etcétera ).
Por consiguiente , las causas primordiales por las que frecuenta fallar el material son:

Incorrecta interpretación de las normas de seguridad suministradas por el fabricante.
Inexistente o insuficiente comprobación del material antes, a lo largo de y después de su uso.
Falta de entrenamiento, formación y práctica con el material en cuestión.

Redundancia en sistemas de protección anticaídas, ¿cuándo debe usarse?

Existe cierta confusión sobre cuándo es obligatorio o necesario utilizar sistemas redundantes anti caída y cuándo no. Por ejemplo, ¿por qué se necesitan dos cuerdas (dos conexiones, sistema doble o redundante) en trabajos verticales y sólo una conexión cuando progresamos por una línea de vida vertical (sistema simpre o no redundante)?

¿Por qué los sistemas de evacuación fabricados que se utilizan en numerosas industrias se basan en el uso de una sola cuerda (por ejemplo los evacuadores de inercia) pero el rescate profesional industrial (los que usan la gente que trabaja en grupos de rescate industrial) o el que se aplica en sistemas de acceso por cuerda basan su funcionamiento en el uso redundante de sistemas y equipos (cuerdas, mosquetones, poleas, etc)?

 frenado de caídas

¿Debería utilizarse un doble sistema en todas las situaciones? Lo cierto es que es fácil caer en el extremo opuesto: el uso indiscriminado de la redundancia (esto es, no basada en una evaluación de riesgos específica) puede conllevar más riesgos que beneficios; por ejemplo, usar dos elementos de amarre con absorbedor multiplicaría hasta valores inasumibles la fuerza de choque en caso de caída. Otro tanto ocurriría si utilizáramos dos cuerdas en simple en una progresión en artificial con técnica alpina. Más aparatos y equipos no siempre se traduce en mayor seguridad.

Doble sistema de protección, la redundancia en sistemas

Por norma general, de los cinco sistemas de protección contra caídas contemplados por la norma EN 363, (retención, sujeción, acceso mediante cuerdas, anticaídas y salvamento) el principio de redundancia sólo se aplica a los sistemas en los que existe suspensión: acceso por cuerda, y, en determinados casos, sujeción y rescate.

Estos sistemas contra caídas se diferencian del resto en que en ellos el arnés trabaja desde el minuto 1 —y no únicamente en caso de caída— y su uso es imprescindible: mientras en un sistema anticaídas uno “podría perfectamente realizar la tarea sin siquiera ponerse un arnés” (caminar por una cubierta, subir por una escala, etc), en los sistemas que requieren suspensión esto es, por definición, imposible. Veamos esto con más detalle.

Anticaídas

Sistema de protección individual contra caídas que reduce la fuerza de impacto que se ejerce sobre el usuario durante la detención de una caída.

Por definición, un sistema anticaídas es un sistema que no previene la caída sino que la detiene una vez ésta se produce. Los sistemas anticaídas se basan en un anclaje, un arnés y un elemento que conecta ambos que puede ser un tambor retráctil, una línea de vida vertical o un elemento de amarre con absorbedor.

Cualquiera de estas tres conexiones son suficientes por sí solas: aquí no sólo no es necesario usar dos líneas de vida verticales, dos retráctiles o dos absorbedores de energía (:) sino que en la mayoría de los casos esto resultaría peligroso (la fuerza de choque en caso de caída se multiplicaría) y es una posibilidad que, por supuesto, no contempla ningún fabricante.

Acceso por cuerdas

Sistema de protección contra caídas que permite al usuario acceder o salir al usuario del lugar de trabajo de manera que se previene o detiene una caída libre mediante el uso de una línea de trabajo y una línea de seguridad conectadas por separado a puntos de anclaje fiables.

Trabajos verticales, rope access

Redundancia en sistemas de protección anticaídas, acceso por cuerdas basado en el uso de doble cuerda con sujeción independiente.

En España las técnicas de acceso por cuerda están reguladas por el Real Decreto 2177/2004, que es una transposición de la Directiva Europea 2001/45/CE. Este Real Decreto establece que el sistema constará como mínimo de dos cuerdas con sujeción independiente... Al ser ambos de obligado cumplimiento, no existe lugar a dudas sobre la obligatoriedad del uso aquí del principio de redundancia.

Los trabajos verticales se basan en un sistema de acceso (cuerda de trabajo) y en un sistema anticaídas (cuerda de seguridad). El sistema de seguridad primario aquí es el sistema anticaídas, obligatorio siempre que existe riesgo de caída. Por tanto la cuerda de trabajo es un sistema complementario (redundante) al sistema anticaídas—y no al revés— y su función no es otra que la de suplir la falta de métodos de acceso “normales” necesarios para realizar la tarea, como por ejemplo caminar por una cubierta o trepar por una escala fija.

Sujeción

Sistema de protección contra caídas que permite al usuario trabajar en tensión o suspensión de forma que se previene una caída.

Un ejemplo de un sistema de sujeción sería la necesidad de soltar las manos para realizar una tarea o simplemente para descansar cuando nos encontramos progresando por una escala fija vertical. Si nos encontramos a menos de dos metros de altura no sería necesario añadir un sistema anticaídas (aunque nunca está de más). Si en cambio necesitamos realizar la maniobra estando a más altura será imprescindible contar, además, con un sistema anticaídas que nos proteja hasta el lugar donde deba ser ejecutado el trabajo: retráctil, línea de vida vertical o elemento de amarre con absorbedor.

Rescate

Sistema de protección individual contra caídas mediante el cual una persona puede salvarse a sí misma o a otras, de forma que se previene una caída libre.

El tema del rescate es un poco confuso. Diferenciaremos aquí dos tipos de sistemas: los que se basan en técnicas de acceso por cuerda (rescate técnico industrial, rescate ANETVA/IRATA, etc.) y los que utilizan dispositivos específicos para rescate (evacuadores de inercia, tornos, etc.).

Mientras que en el primer caso la carga siempre está conectada a dos puntos, en el caso de los evacuadores específicos su propio funcionamiento se basa en el uso de una sola cuerda, lo que a primera vista puede parecer paradójico.

El uso de sistemas redundantes en rescate técnico se justifica por la complejidad de las técnicas que hay que poner en práctica para llevar a cabo el rescate: la evacuación rara vez es directamente hacia abajo sino que suele necesitar desplazamientos hacia arriba, laterales o plantear el paso de obstáculos, situaciones que requieren ejecutar un elevado número de maniobras en las que el fallo humano cobra especial relevancia.

Algo similar ocurre en situaciones en las que se utilizan técnicas de acceso por cuerda: aparte de la obligatoriedad establecida por la propia legislación específica, las maniobras también pueden alcanzar cierto grado de complejidad (aunque lo ideal es plantear siempre escenarios sencillos), y en cualquier caso, los sistemas de trabajo, que en muchas ocasiones sirven como sistemas de evacuación, ya están previamente instalados.

Los dispositivos de evacuación específicos por su parte, suelen utilizarse en maniobras de rescate sencillas en las que los usuarios disponen de conocimientos y material limitados pero que deben dar rápida respuesta a una situación de emergencia, como lo es la suspensión inerte en un arnés (recordad el síndrome del arnés). Añadir aquí un segundo dispositivo o sistema a la ecuación podría tener el efecto contrario al deseado y no es, por tanto, recomendable. Deberemos en cualquier caso seguir siempre las instrucciones del fabricante.

Redundancia en dispositivos

Por último, profundizando un poco más en la necesidad de redundancia en trabajos verticales y rescate técnico vamos a repasar algunos dispositivos que suelen generar dudas.

Placas multianclaje

Sistema de Placa multianclaje

Mucho se ha hablado de estos dispositivos últimamente a raíz de la circular emitida por IRATA en mayo de 2018 que establece que éstas deben considerarse como un solo punto de conexión. IRATA defiende que, al igual que ocurre con otros equipos, una placa es susceptible de fallar y por tanto se le debe aplicar el mismo criterio.

Sobre este asunto no existe legislación que consultar, solo directrices emitidas por asociaciones como la propia IRATA o códigos de buenas prácticas utilizados por cada profesional. Desde mi punto de vista, existe una diferencia fundamental entre una placa y, pongamos, un mosquetón, un maillón o cualquier otro dispositivo metálico: no tiene partes móviles ni mecanismos, por lo que la única posibilidad de fallo no sería por error humano sino por rotura del mismo.

Es más, algunas placas tienen un grosor tal que al ser usadas en doble en determinados tipos de mosquetones lo que se consigue realmente es que el mosquetón no trabaje en su eje ideal: no hay que olvidar que los ensayos que determinan la resistencia máxima de los mosquetones se realizan sobre puntos de conexión de 12 mm de diámetro y que usando dos placas en paralelo llegamos fácilmente a los 18 mm.

También se debe tener en cuenta que las placas son equipos con una resistencia superior a los 36 kN (60 kN en algunos casos), diseñados por fabricantes de probada solvencia y que, a día de hoy, no consta ningún accidente por rotura de estos equipos.

Repartidor de doble anclaje para rescate

Además, ¿cuál es la diferencia entre una placa y la anilla ventral de un arnés, cuya resistencia es bastante inferior a la de las placas y que en maniobras como el cambio de cuerdas (sistema ANETVA en el que se usan 3 cuerdas) o la progresión en artificial (sistema IRATA) constituye el único punto de conexión con las cuerdas/anclajes/estructuras? ¿Deberían usarse aquí dos anillas?

En cualquier caso, subrayar aquí que la directriz de IRATA solo es imprescidible la observación para empresas que operan bajo los estándares de esta asociación (ANETVA no se ha pronunciado aún al respecto, aunque hasta el momento siempre consideró suficiente el uso de una única placa, bajo norma EN 795, eso sí), que el mundo de los verticales y del rescate técnico vive y respira más allá de IRATA, ¡y que la decisión final te corresponde a ti!

Elementos de amarre doble

Nos referimos aquí a los elementos de amarre en Y (simétricos o asimétricos, con absorbedor o sin él). Aunque tengamos ambos terminales conectados a un anclaje o estructura, siempre deberían considerarse como un solo punto de conexión (el mosquetón o maillón que lo conecta con el arnés): si falla este punto de conexión, falla todo el sistema.

Anticaídas nacelle
Aunque estemos conectados a dos anclajes, este sistema no es redundante ya que sólo existe una conexión con el arnés. © Héctor del Campo

Y por supuesto, como ya comenté más arriba, utilizar dos elementos de amarre con absorbedor de longitud idéntica no debería ser nunca una opción ya que puede generar situaciones de riesgo.

Poleas dobles

Es habitual en las maniobras con tirolinas que se dan tanto en trabajos verticales como en rescate técnico que la carga (víctima o víctima más rescatador) esté conectada a las cuerdas portantes (tirolina) a través de una polea doble. Nos encontramos aquí con una situación parecida a la de las placas multianclaje: ¿es suficiente una única polea, aunque sea doble?

En este caso, de nuevo, no existen normas ni legislación que consultar y dependerá del criterio de cada profesional. No obstante, debemos tener en cuenta que, a diferencia de las placas multianclaje, la manipulación de una polea lleva implícita la posibilidad de un error humano y que no es posible comprobar visualmente el estado de sus elementos internos (eje, en algunos casos tornillo de quitavueltas, etc). Además, existen otras sencillas alternativas que ya se usan habitualmente (utilizar una polea simple por cuerda, dos dobles, una doble y reaseguro, etc.), por lo que cada vez son más los profesionales que optan por la redundancia aquí.

Conclusión

En resúmen, la aplicación del principio de la Redundancia en sistemas de protección anticaídas dependerá en primer lugar del sistema de protección empleado, siendo ésta necesaria en aquellos sistemas que impliquen suspensión. Por otro lado, teniendo en cuenta que más redundancia y más equipos no siempre se traduce en mayor seguridad, la aplicación del principio de redundancia debería basarse siempre en una evaluación de riesgos específica a la tarea a realizar (analizando siempre caso por caso) y nunca en la redundancia por principio

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