TRUCOS Y AHORRO PARA CASA

pastel de queso con fresas y gelatina, la mejor receta

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Ésta pastel de queso con fresas y gelatina te solucionará una fiesta, un postre y una tarde entera. La acidez de las fresas contrasta con la dulce cremosidad del queso haciendo de esta tarta un dulce excepcional.

Paso 1:

Precaliente el horno a 180°C. Tritura las galletas con un procesador de alimentos, batidora o picadora. Si no tienes estos utensilios a mano, mételas en una bolsa de congelación de aquellas que tienen cierre zip, ciérralas procurando que no quede aire dentro y tritúralas con un rodillo, ya sea haciéndolo girar por encima finos a molerlas o directamente golpeándolas para desmenuzarlas.

Paso 2:

Fundir la mantequilla indicada para la base en el baño maría o en el microondas. Si utilizas este último método, más rápido, cubre el recipiente con una tapadera indicada para microondas para que no salpique las paredes del electrodoméstico al calentarse. Vigila a menudo porque se puede quemar.

Paso 3:

Usa un molde desmontable para hacer esta pastel de queso con fresas y gelatina. Forra el fondo con papel sulfurado, de horno o vegetal y unta las paredes con mantequilla o aceite de girasol. Mezclar en un recipiente las galletas molidas y la mantequilla hasta obtener una pasta densa. Si necesitas más mantequilla para amalgamar todo, añádela. Monta el molde y vierte la pasta en el fondo, extendiéndola, compactando y alizándola con la ayuda del dorso de una cuchara. Meter el molde en el horno durante 7 minutos para que se solidifique y luego déjalo enfriar completamente.

Paso 4:

Poner un cazo o cazuela antiadherente a fuego medio y poner el queso, la leche, el azúcar, los huevos y la cuajada. Bate con una varilla hasta deshacerlo todo y sigue batiendo hasta que espese. Deja cocer durante 10 minutos cuidando que no llegue a hervir. Transcurrido este tiempo, vierte la masa en el molde sobre la base de galleta. Dejar enfriar y reposar hasta que esté a temperatura ambiente. Después métela en el frigorífico durante 8 horas.

Paso 5:

Cuando la pastel resfriado, prepara la cobertura. Poner a hidratar las láminas de gelatina en un recipiente con agua y hielo que las cubran completamente. Por otro lado, lava y tritura las fresas (reservando algunas enteras para decorar) y haz pasar el puré resultante por un colador para eliminar todos los restos sólidos y semillas que pudieran quedar.

Paso 6:

Ponga a calentar el agua de la cobertura hasta que empiece a hervir; retira el cazo del fuego y añade la gelatina hidratada y escurrida y el puré de fresas. Remuévelo hasta mezclarlo todo uniformemente y vierte la mezcla sobre el pastel hasta cubrirlo del todo. Vuelve a meter el molde en el frigorífico y espera a que solidifique.

Presentación:

Una vez esté listo tu tarta de queso con fresas y gelatina, deja volar tu imaginación para decorarla. Puedes laminar algunas fresas de las que reservaste enteras y decorar con ellas el borde de la tarta. También puedes distribuirlas por la superficie, algunas picaduras y otras enteras. ¡Preciosa y deliciosa!

Sugerencia:

La base para la pastel de queso con fresas y gelatina quedará densa y cremosa pero además saludable con las galletas maría fibra integrales de la línea Vital de DIA.

Si de vez en cuando las fresas se ponen malas puedes seguir estos trucos para conservar las fresas de mejor manera.

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